domingo, 12 de junio de 2011

El álbum fotográfico de Lartigue

Tengo que decir que me he estado reservando a este post para aprovechar la visita a la exposición “Un mundo flotante” de Jacques Henry Lartigue en el Caixa Forum de Madrid que realizamos el pasado 31 de mayo junto con un grupo de adultos que han participado en el seminario de la Universidad Abierta de la Escuela Universitaria Cardenal Cisneros, U.A.H .
La visita a esta exposición es el broche final del curso de fotografía que hemos compartido juntos y que aprovecho para dedicar a todos ellos, por las horas que hemos compartido y los diálogos que nos han servido para descubrir juntos otra forma de mirar la fotografía.
Encontrarnos con una exposición tan completa como la dedicada a Jacques Henry Lartigue no es tan fácil, no sólo por la estupenda colección de fotografías, sino por que en ella podemos ver artilugios fotográficos, álbumes del autor y hasta una película familiar que no tiene desperdicio.
El montaje de la exposición llevado a cabo por Florian Rodari y Martine DÀsier de la Vigerie crea un itinerario interesante que comienza por las primeras fotografías realizadas por Lartigue cuando era niño, pasando por espacios temáticos dedicados a los contenidos que más le interesaron a Lartige durante toda su vida. El movimiento, la velocidad, la vida moderna y sus mujeres hasta llegar al final del recorrido con las últimas fotografías tomadas por Lartigue. Durante el recorrido por la exposición nos encontramos con unas cajas blancas construidas para mirar a través de dos lentes y que son en realidad fotografías estereoscópicas. Además muchas de las fotografías que podemos ver en la exposición están tomadas con este tipo de cámaras de las que tanto fascinaban a Lartigue. Me ha parecido interesante mencionar ese diseño expositivo de los comisarios ya que parece como si las fotografías se ordenaran como si de un álbum fotográfico se tratarse. Paralelamente a la exposición se celebraron en los meses de marzo y abril unos seminarios en los que se abordaba de forma más profunda cada uno de estos paneles expositivos mencionados. Estrella de Diego fue la encargada de adentrarnos en cada uno de esos temas que más interesaron a Lartigue contextualizándolos y abriendo la vista al panorama de la fotografía durante aquel momento.
Regresando a nuestra visita de la exposición, creo que las imágenes más significativas que os podría mostrar son aquellas que cada uno de nosotros escogimos. La razón es que cada uno encuentra esa atracción por la fotografía por todo el bagaje de experiencias vividas y en la medida que uno es capaz de reconocerlo en una fotografía, ésta se vuelve atractiva y casi sin saber porqué.
Mientras visitábamos la exposición propusimos escoger una foto para comentar, aquella que nos llamara la atención, bien por su composición, por la calidad de la imagen, por su belleza o no menos importante por los recuerdos que pudiera evocarnos “la fotografía”. De hecho, puede suceder que al mirar una imagen nos quedemos absortos mirándola y preguntándonos cómo esa imagen es capaz de contarnos tantas cosas que se salen fuera de los límites de la propia imagen y abren ese campo ciego del que Barthes nos hablaba. Sin darnos cuenta puede ser un simple detalle o cualquier elemento que nos atrapa y llena de significación la fotografía. Este concepto reconocido por Barthes como punctum transforma la imagen que miramos en algo más nuestro al encontrar cierta analogía entre nuestra vida y la imagen observada y es lo que vuelve significativa la fotografía para el que la mira. Ese punctum no tiene porque ser descubierto por todos los que miran, incluso puede permanecer invisible dormido en el recuerdo dentro de la fotografía, y descubrirlo con el paso del tiempo.
Coincidiendo con Barthes, muchas de las fotografía que escogimos de la exposición de Lartigue mucho tienen que ver con esa evocación de la fotografía y que sin duda describe nuestra personal forma de mirar las imágenes.
En el primer panel de entrada con el título “El fluir del tiempo” aparece esta fotografía escogida por Mari Paz y es una de las fotos que le recordó especialmente momentos de su infancia en la que se veía a ella jugando con su hermano y que quizás sea un mínimo detalle para sentirnos protagonistas de escenas similares.









“Baño en mi habitación con hidrodeslizador de hélice. Foto realizada con mi Gaumont Block Notes colocada sobre una tabla. Dudu accionó el obturador”.París 1904


Ángel escogió una fotografía en el panel siguiente dedicado a la Mirada moderna. El amanecer es ese momento especial del día que hemos vivido no en ese mismo lugar, pero sí en otros lugares a los que nos traslada directamente al mirar esta fotografía. Angel también comento como junto a esta fotografía se situaba otra, pero del atardecer aunque para el es precisamente el amanecer lo que resulta evocador.

“Al alba”.Hyères,1929.




Carmen Rosa escogió una fotografía que dice mucho de cómo es ella. La imagen muestra a una mujer conduciendo o al menos la imagen sugiere que una mujer conduce un gran coche para la época, concretamente en 1926. Aparte de la fascinación de Rosa por aquel gran coche negro, ella nos comenta el sentir estar allí en aquel momento conduciendo ese gran coche como símbolo de modernidad pero no sólo por el coche, sino por el hecho de saber conducir y es que para aquella mujer sin duda debía ser todo un privilegio.






“Bibi con mi coche nuevo”.1926.




Dentro del panel dedicado a la ligereza, Samuel escogió la fotografía de Suzanne Lenglen suspendida en el aire mientras jugaba al tenis y en este caso es más la fascinación por la ingravided al apreciar ese instante junto con la extraña sombra recortada sobre la pista. Antonio también coincidió en su elección con esta fotografía y sin duda lo merece ya que el movimiento congelado de la figura nos hace ver instantes imperceptibles por nuestra vista.


“Suzanne Lenglen”.Niza, 1921.




Antonio nos comentó también sobre otra fotografía en la que aparece un grupo de chavales jugando al fútbol en la playa y son retratados jugando y con movimientos diferentes. La composición y el juego de equilibrio de cada uno de los cuerpos también merece la pena detenernos y es que parece como si se tratara de un baile.



Aquí me uno a contar algo de mi fotografía, pues mucho tiene que ver con ese baile de los cuerpos caminando por un muelle y son cuerpos azotados por el viento que temen caerse. Tanto el juego de luces y de movimiento, como la sensación de ir caminando por un espacio del que temes caerse me pareció espectacular y por eso no dudé en escogerla. La imagen se enmarcaba dentro de la vida moderna.

“Bibi, Ariet e Irene. Tormenta en Cannes”. 1929.



Otra de las fotos que me pareció entrañable fue la que escogió Ángeles. Es una foto estereoscópica que forma parte de una serie de imágenes en las que Marcelle trata de subirse al burro. Ángeles comenta como le recuerda a su pueblo y a situaciones similares que ella ha vivido en su infancia y que ese escena en concreto le sugiere. En realidad este tipo de imágenes forman parte de aquellas que no se suelen mostrar ya que se sobrentienden, pero que a Lartigue le interesan más que mostrar a la mujer subida ya en el burro.


“Marcelle Rouzat”.1912.




Por último, Chema a quien le gustaban todas las fotografías y que realmente le resultó difícil decidirse por una de ellas. Reneè y el reflejo en su espejo aparece retratada en varias ocasiones por Lartigue. Reneè fue amante y modelo que aparece en fotografías dedicadas a la vida moderna donde el pelo corto en la mujer ya era un signo de atrevimiento y modernidad.

Aquí os dejo algunas de las imágenes en las que Lartigue retrata a Renèe.


"Reneè".París. 1912


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